Crónica del partido | CD Utrera 1–1 Córdoba CF B

«Un resultado que no refleja lo realizado».

El encuentro arrancó con un San Juan Bosco en unidad, que no dejó de gritar hasta el minuto 90. Antes del pitido inicial, el saque de honor lo realizó Adrián, dando paso a un partido que desde el primer minuto se sabía que iba a ser clave en la lucha por la permanencia. La situación era clara: si el Utrera ganaba, salía del descenso y metía a su rival directo en esa zona.

El CD Utrera salió muy enchufado, con intensidad y buscando el área rival desde los primeros compases. Sin embargo, en el minuto 34 llegó el golpe visitante. Daniel Lidueña, antiguo delantero del club, adelantó al Córdoba CF B. El atacante tuvo el bonito gesto de pedir perdón tras el gol.

A pesar del gol en contra, el Utrera no dejó de insistir. El partido también estuvo marcado por las decisiones arbitrales, nuevamente muy desfavorables para los intereses utreranos. Varias faltas y tarjetas sí fueron señaladas para el Utrera mientras que acciones similares del rival quedaron sin sanción. Especialmente polémica fue una jugada dentro del área que pudo ser penalti, pero el colegiado señaló una falta previa tras aplicar, al parecer, una ley de la ventaja que dejó muchas dudas en el estadio.

En la segunda mitad el CD Utrera dio un paso más. El equipo siguió llegando con peligro y mostrando un juego claramente superior al de su rival. En una de esas acciones llegó una ocasión clarísima de Caraballo, que estuvo muy cerca de empatar el encuentro. Son jugadas que forman parte del fútbol y que no empañan el enorme trabajo del equipo.

El premio al esfuerzo llegó en el minuto 74. Manu Alonso culminó una de las muchas llegadas del equipo para poner el 1-1 y hacer justicia a lo que se estaba viendo sobre el césped.

Tras el empate, el Córdoba CF B se aferró al resultado. Las pérdidas de tiempo fueron constantes, conscientes de que el empate les favorecía, y sin apenas sanción por parte del árbitro. Aun así, el Utrera siguió empujando hasta el final, buscando un gol que hubiera supuesto mucho más que tres puntos.

La afición también volvió a demostrar que está más fuerte que nunca. Durante todo el partido el estadio no dejó de empujar al equipo, animando sin descanso incluso en los momentos más complicados. Fue, sin duda, uno de los ambientes más intensos de toda la temporada, solo comparable al vivido ante el Ciudad de Lucena. La grada creyó hasta el último minuto y volvió a convertirse en ese jugador número doce que empuja al equipo a no rendirse nunca.

El marcador no se movió, pero el partido dejó sensaciones claras: este Utrera está muy vivo. El equipo mostró carácter, juego y una superioridad que ya se ha visto ante muchos equipos de la liga. Puede que la suerte no esté acompañando últimamente, pero la actitud, el fútbol y el compromiso están ahí.

Porque si algo quedó claro este domingo es que el Utrera va a salir de esta. Y lo hará siendo fuerte, juegue donde juegue.

 

Crónica redactada por Álvaro Morales Tenorio.

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